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Las drogas depresoras se encuentran dentro del tipo de sustancias psicoactivas y tienen un papel relevante. Estas drogas ralentizan la actividad del sistema nervioso central, provocando un efecto sedante, a la vez que funciona como relajante muscular y a veces produce efectos analgésicos.

Durante este artículo hablaremos en profundidad sobre las drogas depresoras, indagando en las diversas clases que existen y cómo afectan al cuerpo y a la mente. Trataremos medicamentos que contienen efectos depresores para el sistema nervioso e incluso drogas depresoras que son legales, como el tabaco y el alcohol, estudiaremos de qué forma afectan a las personas que las consumen y qué precaución es debemos considerar si las consumimos.

¿Cuáles son los tipos más habituales de drogas depresoras?

Como hemos dicho, en el entorno de las sustancias psicoactivas las drogas depresoras destacan. Uno de los efectos de estas sustancias y el más relevante, es que pueden ralentizar la actividad del sistema nervioso central, produciendo un efecto tranquilizante y sedante en aquellos que las toman. Entre las clases más comunes de este tipo de drogas encontramos:

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Medicamentos con efectos depresores del sistema nervioso

Los medicamentos que poseen estos efectos depresores para el sistema nervioso se recetan usualmente para algunas condiciones médicas, entre las que encontramos trastornos de ansiedad del sueño y convulsiones.

Entre estos medicamentos, donde encontramos las benzodiacepinas y los barbitúricos, se destaca su capacidad de disminuir la actividad neuronal del cerebro, por lo que proporcionan un efecto relajante y sedante en el cuerpo.

Las benzodiacepinas suelen ser un medicamento prescrito usualmente para tratar trastornos de ansiedad, insomnio y algunos otros trastornos ligados al estrés. Sus efectos son hipnóticos, ansiolíticos, sedantes, anticonvulsivos y relajantes musculares, por lo que se podría decir que es un tratamiento muy adaptable pero también adictivo.

Drogas depresoras legales como el alcohol o el tabaco

Dos de las drogas depresoras de consumo legal son el alcohol y el tabaco, y son altamente consumidas e incluso se encuentran integradas en la mayoría de culturas y sociedades.

Alcohol como droga depresora

El alcohol trata de una sustancia psicoactiva que influye en el sistema nervioso central y tiene una gran variedad de efectos, tanto en el cuerpo como en la mente.

Al inicio del consumo se puede experimentar la sensación de euforia y relajación, pero conforme avanza este consumo se llega a una pérdida de coordinación del sistema motor y un menoscabo en el juicio, contando, por tanto, con consecuencias muy graves a largo plazo.

Por otra parte, el abuso constante del alcohol puede desencadenar daños hepáticos, trastornos cognitivos y graves problemas de salud mental, como son la depresión y la ansiedad.

Tabaco como droga depresora

El tabaco, por su parte, es una sustancia que contiene nicotina, que trata de un estimulante en pequeñas dosis, aunque un depresor cuando se consume en dosis más grandes. La nicotina es totalmente adictiva y se puede llegar a tener una gran dependencia física y psicológica de esta sustancia.

El consumo de tabaco está íntimamente ligado al padecimiento de enfermedades cardiovasculares, el cáncer de pulmón y otras enfermedades respiratorias crónicas, como por ejemplo la enfermedad pulmonar obstructiva crónica.

Aunque estas sustancias estén a disposición de manera legal, es imprescindible conocer los riesgos que conlleva el consumo de las mismas. Recibir una educación sobre los efectos del abuso de esas sustancias y promover un tipo de vida saludable es fundamental para poder afrontar los problemas que causan estas drogas depresoras, siendo legales, y así minimizar los efectos negativos que tienen en la salud pública.

Cambios en el comportamiento provocados por el tábaco y el alcohol como drogas depresoras

Alteraciones en la conciencia

La persona puede quedarse inconsciente o tener dificultad para despertarse. Su respuesta ante estímulos externos como sacudidas o llamadas serán anormales.

Cambios en la temperatura corporal

Al tacto la piel de la persona se encontrará fría y húmeda. Se pueden producir sudores abundantes o sufrir escalofríos.

Problemas respiratorios

La respiración será irregular, lenta o superficial. En los casos más graves puede suspenderse por completo la respiración.

Cambios en la piel

El tono de piel puede variar hacia un tono azul o pálido por la falta de oxígeno. La aparición de manchas rojas en la piel también es un síntoma.

Náuseas, vómitos y convulsiones

Padecer náuseas profundas o vómitos constantes. En ciertos casos es común ver que la sobredosis provoca convulsiones o espasmos musculares.

Es relevante considerar que los síntomas serán diferentes en función del tipo de sustancia que se ha consumido y la cantidad. Ante el presentimiento de que alguien está sufriendo una sobredosis, se debe buscar ayuda médica inmediatamente. No dejes que los síntomas vayan a peor, pues una respuesta rápida es lo que determinará salvar una vida.

Heroína: Droga depresora con rápida actuación

La heroína es un opiáceo que está prohibido y funciona como un gran depresivo para el sistema nervioso central. A pesar de que al inicio del consumo proporciona una sensación de euforia y placer inmensos, el veloz efecto que tiene como depresivo conlleva unas consecuencias devastadoras.

La heroína se destaca por su idoneidad para conseguir que se pierda el conocimiento rápidamente y también por disminuir significativamente la función respiratoria.

Uno de los riesgos más graves del consumo de la heroína es la sobredosis, pues es muy común debido a la velocidad con la que actúa su potencia y a la complejidad para manejar la pureza y la dosificación de esta droga dentro del mercado ilegal.

La sobredosis de esa sustancia es mayormente mortal, ya que existe la posibilidad de que provoque una eliminación completa de la función respiratoria y una minoración considerable de la frecuencia cardíaca.

Aparte de estos efectos tan devastadores en el cuerpo, el consumo de heroína también está ligado a otros problemas de salud y problemas sociales como son el riesgo de sufrir enfermedades infecciosas, como por ejemplo la hepatitis y el VIH y la adicción y la dependencia tanto física como psicológica al consumo de esta. Por no hablar del impacto que la heroína puede tener en la vida personal, laboral y social de aquellos que la consumen, afectando, por tanto, también a su familia y su comunidad.

Resumidamente, la heroína se coloca dentro de las drogas depresoras como una de las más peligrosas, con un efecto perjudicial en el cuerpo muy veloz. Su potencia, la gran adicción que conlleva y las consecuencias tan perjudiciales que tienen para la salud la señalan como una de las drogas que más preocupa cuando se habla de salud pública.

Droga depresora Kava utilizado en medicina alternativa

El kava es una hierba que tradicionalmente se ha empleado en culturas del Pacífico Sur para elaborar bebidas ceremoniales, y también en la medicina alternativa para contribuir a un nivel de relajación que alivia la ansiedad. Está compuesta por kavalactonas, que intervienen como un depresor del sistema nervioso central, por lo que tiene efectos ansiolíticos y sedantes.

Aunque es cierto que el kava ha sido valorado, en principio, por sus propiedades calmantes y su capacidad de reducir el estrés, la seguridad y la efectividad del consumo de esa sustancia a largo plazo es debatida.

Se han producido casos en los que se ha llegado a una toxicidad hepática por el consumo de kava, por lo que en la actualidad está prohibida en algunos países y muy restringida en otros.
Además, como todo exceso, un uso prolongado del kava conlleva efectos adversos, tales como trastornos gastrointestinales, dificultades de coordinación y perturbación de la función hepática.

Aunque se conozcan todos estos riesgos, algunas personas siguen empleando el kava como tratamiento para la ansiedad y para facilitar un estado de relajación. Pero, es relevante considerar que su consumo tiene que estar supervisado por un profesional de la salud, sobre todo en quienes poseen antecedentes de padecimientos hepáticos o quienes ya se encuentren tomando otro medicamento.

Benzodiacepinas: Último tipo de droga depresora

Las benzodiacepinas son un tipo de medicamentos prescritos usualmente. Estos se emplean para tratar diferentes trastornos como el insomnio, convulsivos, ansiedad y el síndrome de abstinencia al alcohol. Funcionan como depresores del sistema nervioso central, ya que favorecen la actividad del neurotransmisor GABA situado en el cerebro, lo que proporciona sensaciones sedantes, hipnóticas, ansiolíticas, anticonvulsivas y relajantes musculares

Aunque es eficaz como tratamiento para alguna condición médica, las diazepinas tienen además un riesgo considerable. El empleo de las mismas a largo plazo, o su abuso, puede producir tolerancia a las mismas o provocar una dependencia física y psicológica, lo que lleva a un síntoma de abstinencia cuando se elimina su uso. Aparte, el consumo de benzodiacepinas aumenta el riesgo de sufrir accidentes, provocando lesiones sobre todo en adultos mayores

Es relevante emplear las benzodiacepinas con cautela y supervisado por un médico, haciendo caso a las instrucciones en cuanto a la dosificación y la duración de este tratamiento.

Si se interrumpe el uso de benzodiacepinas de manera violenta, se puede sufrir un síndrome de abstinencia grave, por lo que habitualmente se recomienda una reducción gradual de la dosis con supervisión médica.

En la clínica Cúvel Adicciones entendemos los retos que conlleva el consumo de benzodiacepinas, por lo que estamos a disposición para ofrecer el apoyo y el tratamiento a quienes se encuentran luchando contra la dependencia que provocan estas sustancias.

Si necesitas ayuda para confrontar la adicción que provocan las benzodiacepinas, puedes comunicarte con nosotros. El compromiso de nuestro equipo será el de ayudarte en todo tu camino hasta una total recuperación.

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